Cuidando el cerebro de nuestros niños

Debemos pensar en la educación como un valor global, que abarca a toda la persona en su conjunto: no solo el cerebro de nuestros hijos, sino también sus emociones y su bienestar físico.

Las tres áreas: mente, cuerpo y emociones están íntimamente relacionadas, tanto que no podemos separarlas en un ámbito científico.  Una malnutrición constante tiene efectos adversos en la atención y la inteligencia de los niños, una falta de afecto reducirá sus posibilidades de aprendizaje.

La ciencia nos indica cómo se desarrolla el cerebro de un niño y qué situaciones amplían su capacidad, sus conexiones neuronales, su crecimiento sano en definitiva. Y éstas son sus conclusiones.

Cuidados del día a día para el cerebro de nuestros niños

Asegurar una buena salud, nutrición y seguridad al niño. Esto incluye buenos cuidados prenatales y alimentación al pecho si es posible.

Desarrollar unos cálidos y cariñosos cuidados. Que el niño sienta que le queremos, que le cuidamos profundamente. Expresar alegría sobre cómo son. Ayudarles a sentirse seguros y a salvo. En TinTaranTin evitamos en todo momento que el niño sienta que la tarea es superior a sus posibilidades. Así mismo educamos a los padres para que eviten transmitir a sus hijos: frustración, ansiedad o urgencia en el aprendizaje, que sólo enviaría señales de inseguridad al niño. Además en el caso de niños pequeños, cada esfuerzo ha de ser recompensado con cariño. Los alumnos son muy afectuosos y esperan afecto de sus profesores.

Reaccionar de acuerdo a sus emociones, palabras y acciones. El niño aprende de nuestras reacciones. Tratar de ser empático con sus verdaderos sentimientos, con las palabras que nos expresa. Intentar entender lo que el niño siente,  lo que te está diciendo con palabras o acciones y además qué está tratando de conseguir o comunicarte. Juega  con él de una forma en la que puedas seguirle. En TinTaranTin, escuchamos muy atentamente todo tipo de señales: los niños nos hablan con su cuerpo generalmente. Si ellos están interesados en la actividad se mostrarán erguidos con la mirada fija en la partitura o en el teclado. Sus distracciones nos indican que debemos cambiar de actividad o bien que la tarea es demasiado fácil o demasiado difícil. Puede que un dictado, un juego de ritmo, o una partitura nueva hagan la magia de volver a tenerles interesados. O bien, les proponemos afrontar la partitura de nuevas formas.

Reconocer que cada niño es único. Sabiendo que cada niño lleva su propio ritmo, ya desde el nacimiento, debemos mantener nuestro optimismo sobre lo que cada niño es cada de hacer y creer firmemente en que tendrá éxito. Ellos se ven a sí mismos reflejados en lo que otros piensan de ellos. Por eso cada paso hacia su éxito ha de ser celebrado con entusiasmo.

Hablar, leer y cantar a los niños. Rodearles de lenguaje: todo aquello que hacemos y sentimos lo debemos comunicar. Cantar, tocar música y leerles cuentos e historias. Preguntarles qué viene después de la historia, que imagen lo que puede suceder. Preguntarles preguntas cuya respuesta no sea un sí o un no, por ejemplo: “¿Qué piensas sobre…?” Preguntarles acerca de sucesos que ocurrieron en el pasado y sucesos que podrían ocurrir en el futuro. Rodearles de materiales de dibujo y escritura. En TinTaranTin además, estos materiales pueden incluir papel pautado para escribir las notas y figuras musicales, junto con sus cuadernos habituales de dibujo.

Asegurarnos de que pueden acceder a espacios seguros de exploración y juego. Darles la oportunidad de explorar, moverse y jugar. En estos entornos de juego es normal que haya conflictos. Aprovechar para explorar las relaciones y que aprendan a relacionarse con otros niños. En TinTaranTin los niños se relacionan unos con otros a través de la música. Unos a otros se enseñan, se miran y aprenden. El programa TinTaranTin es un espacio seguro de juego y exploración, en el que también está involucrado su cuerpo, ya que aunque aparentemente están sentados, están moviendo sus dedos y en definitiva trabajando con todo su cuerpo, en posición erguida y atenta.

Usar la disciplina para educar. Mostrarles que aquello que han hecho y no nos ha gustado no es correcto explicando el por qué. Y estar seguros de que entienden que les amamos igual. Explicar las reglas y las consecuencia de romper las reglas, asegurándonos de que entienden el por qué. No quedarnos en decir sólo lo que queremos que no hagan sino también lo que queremos que hagan. Procurar que comprendan cómo sus acciones afectan a otros. En TinTaranTin, nuestras reglas son aprender divirtiéndonos. No puede haber aprendizaje sin motivación y los niños encuentran la motivación en retos alcanzables. El software muestra inmediatamente qué debe hacer el niño en todo momento, nunca juzgando si ha cometido algún error.

Involúcrate en los cuidados y enseñanza de tus niños. Manten contacto constante con las personas que cuidan o enseñan a tus hijos. En TinTaranTin, las clases para niños pequeños contamos con la imprescindible compañía y ayuda de los padres. En la clase acuden con uno de los progenitores y les acompañan en el aprendizaje.

Limita las horas de televisión. Limita el tiempo que ve vídeos o programas en televisión o internet, a la vez que conoces y apruebas aquello que está viendo. No hay ninguna evidencia científica de que la televisión ayude a los niños muy pequeños a aprender. Para niños más mayores, asegúrate de que están viendo aquellos programas que les ayudan a aprender las cosas que ellos quieren saber. Que sean conscientes de aquello que están viendo.

Cuídate. Cuidarás mejor de tus niños si tú te cuidas también a ti mismo/a. Aprende a superar tu estrés, y ayudarás también con ello a tus niños. La salud de ellos depende de la de las personas que aman.

Extracto del artículo “Children and Brain Development: What We Know About How Children Learn” de la Universidad de Maine: https://extension.umaine.edu/publications/4356e/

 

 

 

La curiosidad: aprendizaje por placer

Según los estudios de los últimos cincuenta años desde que se descubriera el neurotransmisor llamado dopamina, se le ha relacionado íntimamente con el aprendizaje, la memoria y los movimientos musculares, entre otras cosas.

Curiosamente este neurotransmisor, que produce nuestro cerebro naturalmente, es también responsable de las sensaciones placenteras, es como nuestro sistema de recompensas particular. Por tanto…

Aprender y retener lo aprendido está relacionado con el placer.

“Si creemos que lo que aprendemos es importante, la dopamina activa al hipocampo para que lo archive. Si por el contrario, lo que estudiamos no es satisfactorio, el recuerdo se diluye”, dice Jorge Medina, Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

EL ESTUDIO DE MATTHIAS J. GRUBER SOBRE LA CURIOSIDAD

Muchos sabemos que lo que aprendemos solo para un examen se olvida tan pronto como pasa el examen. Sin embargo, el interés, la relevancia para nosotros de lo que se aprende, la curiosidad aumenta la capacidad para retener y para aprender no solo lo que nos interesa sino potencialmente cualquier cosa, como lo demuestra la investigación de Matthias J. Gruber y su equipo, de la Universidad de California.

Estas son las conclusiones a las que han llegado:

  1. Las personas aprenden mejor la información que les interesa o de la que sienten curiosidad.
  2. La memoria para otros datos no relacionados con la materia interesante presentados en momentos de alta curiosidad también mejora. Por tanto, una vez que hemos conseguido despertar la curiosidad, el cerebro tiene mayor facilidad para aprender tanto la materia que nos interesa como otras que no nos parecen relevantes. Nuestro cerebro simplemente funciona mejor mientras se mantiene curioso.
  3. La curiosidad está asociada con actividad anticipatoria en el núcleo accumbens del encéfalo y en el mesencéfalo. Es decir, la curiosidad sitúa a nuestro cerebro en un estado especialmente propicio para retener la información.

Se utilizó resonancia magnética funcional para investigar cómo la curiosidad (la motivación intrínseca para aprender) influye en la memoria. Los hallazgos sugieren un vínculo entre los mecanismos que apoyan la motivación de la recompensa extrínseca y la curiosidad intrínseca y destacan la importancia de estimular la curiosidad para crear experiencias de aprendizaje más efectivas.

LA CURIOSIDAD, UN ESTADO ANTICIPADO DEL CEREBRO PARA EL APRENDIZAJE

Un estado de curiosidad, según este estudio, es por tanto un estado placentero en el que se demanda y se anticipa una recompensa cognitiva (conocer la información sobre la que se tiene interés).

La curiosidad activa el sistema de recompensas del cerebro, segregando dopamina de forma natural, con el que podemos hacer esfuerzos extra para llevar a cabo nuestras metas.

La curiosidad aumenta la actividad del hipocampo (clave en la creación de nuevos recuerdos) y la actividad del mesencéfalo y aumenta la comunicación de ambas áreas.

LA CURIOSIDAD: CLAVE PARA LA ENSEÑANZA DE CUALQUIER MATERIA

De forma genética podemos producir más o menos dopamina o podemos tener más o menos actividad límbica en el hipocampo.

Pero todos podemos beneficiarnos de una forma inteligente de aprender y enseñar: primero, despertar la curiosidad, después la información.

En Tintarantín no olvidamos nunca esto y buscamos despertar la curiosidad del niño antes de empezar. Hay cosas que no explicamos hasta que nos preguntan. Generamos interés a partir de lo que le interesa al niño. Unos prefieren canciones, otros ejercicios, algunos quieren tocar ya de memoria. Otros preguntan por la grafía musical.

Hay mucho por hacer y todos encuentran su sitio, según su propio interés.

Fuentes:

https://www.youtube.com/watch?v=SmaTPPB-T_s

http://www.cell.com/neuron/abstract/S0896-6273(14)00804-6

http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/6-cosas-que-dependen-de-la-dopamina

Motivación y aprendizaje

Diversos estudios han relacionado de forma inequívoca la motivación con el aprendizaje.

Antes de querer aprender o enseñar algo, debemos estar seguros de que hay motivación para ello.

La motivación no es algo que pueda ser estimulado con esfuerzo y tesón, es más bien el resultado de una reacción química en el cerebro que tiene que ver con la dopamina, de la que hablaré en otro artículo.

Algunas de nuestras actitudes pueden estar creando una barrera para la motivación y bajando nuestros niveles de dopamina. Veamos algunas de ellas y cómo el método Tintarantín ayuda a los niños a estimular su motivación.

Actitudes que reducen la motivación:

“Tengo que”: Sentirnos forzados a hacer algo destruye la motivación. Como adultos puede que acabemos haciéndolo, pero los niños no encontrarán el modo de empezar. Hay actividades lúdicas que nos gustan mucho pero cuando se convierten en una obligación dejan de aparecer como atractivas. Si obligamos al niño a tocar el piano, es contraproducente. Dejemos que siga siendo su “actividad lúdica”.

Solución: “Elijo hacerlo”: Elijo hacerlo porque sé los beneficios que conlleva. Me centro en los beneficios y la resistencia se desvanece. El niño puede tener disponible un piano en casa, puede tener disponible el software. Y él elige. Elige avanzar al siguiente nivel o aprender una nueva canción o tocar más deprisa o disfrutar de las animaciones cuando lo hace bien. Poder sacar de oído esa canción que le gusta tanto. Centrarse en los beneficios. Cambiar el “tengo que tocar” por “a ver qué canción quiero tocar hoy”.

“No puedo hacer esto”. Cuando el niño se siente inadecuado para una tarea, no tiene ganas ni de empezarla. La sensación de que siempre falla, o la sensación de estar perdido sin saber por dónde continuar acaban con la motivación y hacen cualquier distracción infinitamente más divertida que la tarea.

Solución Tintarantín: “Graduar la curva de aprendizaje”. El niño no está perdido con el método Tintarantín. Hay muy pocos métodos tan progresivos como este. Sabemos lo difícil que resulta a los niños unir ambas manos y que cada una vaya por su lado, por eso, queremos que se sienta seguro cuando llegue el momento. Ambas manos se trabajan por igual, con la misma intensidad. Todo niño dentro de sus posibilidades puede tocar la partitura que le toca. El software espera pacientemente sin dar la sensación de fallo. Si te equivocas siempre puedes volver a intentarlo. La partitura se mueve con el niño, siempre sabe por dónde continuar. No se siente perdido.

“Nunca lo hago completamente bien”. Si corregimos al niño constantemente, pensará que algo falla, que él no sirve. Nuestra forma de corregirle puede destruir su motivación.

Solución Tintarantín: “No hay meta a la que llegar, hay música que hacer”. No hay puntos, no hay estadísticas, no hay premios. Hay música. Tocamos música. Buscamos que el niño comprenda la música que toca, que se escuche a sí mismo. Poco a poco entiende que si quiere que suene bien la canción hay algunas cosas que tiene que corregir. Pronto se empezará a corregir él mismo. Con relación a los padres o los profesores, éstos deben corregir lo mínimo imprescindible.

El software Tintarantín hace la mayor parte de las correcciones en silencio, sin juzgar, sin puntos rojos, sin puntuaciones.

El niño no se siente juzgado cuando es el software el que le corrige. O cuando se le toca la mano para relajarla y colocarla en buena posición. En cambio una palabra negativa tiene mucha fuerza desmotivadora.

Aumentemos la motivación en el niño:

Que el piano sea su “actividad lúdica”

-Permitiendo que sea su elección. Dejemos que siga siendo su “actividad lúdica”. Que él elija tocar, cuanto y cuando. Dejemos que elija improvisar, tocar fuera de la partitura. Para que pueda elegir, debe tener el piano y el software disponible en casa de forma fácil, tan fácil como tiene la televisión o sus juegos.

Dificultades a su alcance

-Procuremos que siga el método de forma progresiva para que no encuentre dificultades imposibles de resolver.

Corregir lo menos posible

-Corregir lo menos posible y si lo hacemos que sea con lógica (es más sano si te pones derecho, vamos a relajar la mano para poder tocar más deprisa, etc.). Todo aquello que ya corrija el programa, es mejor no mencionarlo. Los niños aprenden muy pronto a seguir las “exigencias del programa” sin ningún problema, ellos mismos se dan cuenta de qué tienen que hacer.

La ciencia nos muestra cómo el cerebro de los pianistas es diferente del resto.

 

El piano es el instrumento que en términos de habilidad es el más complejo de todos: dos manos tienen que tocar juntas simultáneamente a lo largo de 88 teclas. En teoría podrían sonar 10 notas al mismo tiempo.

Para manejar esta complejidad, los pianistas tienen que desarrollar una capacidad cerebral totalmente única – una que ha sido finalmente descubierta por la ciencia.

Debido a que ambas manos deben ser igualmente activas para dominar el instrumento, los pianistas han tenido que superar algo que es innato a casi todo el mundo: ser diestro o ser zurdo, es decir, se han tenido que convertir en ambidiestros.

En la mayoría de la gente, la profundidad del surco central del cerebro es profundo en uno de los lados nada más: en el lado derecho o bien en el lado izquierdo, lo que determina qué mano es la dominante. Pero cuando los científicos han escaneado el cerebro de los pianistas, han encontrado algo diferente: Los pianistas han demostrado más simetría en el surco central del cerebro que en ninguna otra persona -aunque hayan nacido diestros o zurdos, sus cerebros apenas lo han tenido en cuenta. Debido a que los pianistas todavía tienen una mano dominante, los investigadores especulan que esta igualdad en la profundidad no era natural, sino que es el resultado de su entrenamiento para dominar su lado débil.

Además, los pianistas son capaces de convertir sus cerebros en máquinas mejores, en mentes más eficientes en todos los sentidos.

Un estudio de la doctora Ana Pinho muestra que cuando los pianistas de jazz tocan, sus cerebros tienen una conexión extremadamente eficiente entre las diferentes partes del lóbulo frontal comparado con los no músicos. Esto es extraordinario, ya que el lóbulo frontal es el responsable de integrar un montón de información para la toma de decisiones. Juega un papel fundamental en la resolución de problemas, el lenguaje, la espontaneidad, en la toma de decisiones y la conducta social.

Los pianistas, por tanto, tienden a integrar toda la información que recibe el cerebro en procesos de toma de decisiones más eficientes. Debido a esta conexión de alta velocidad, ellos pueden ir fácilmente desde un pensamiento lento y metódico hasta una creatividad más rápida y espontánea.

Pero el piano es un instrumento difícil y complejo para todo el cerebro. Los verdaderos pianistas son los que tienen un cerebro que conserva la energía eficientemente asignando los recursos más eficazmente que ninguna persona. El Dr. Timo Krings escaneó los cerebros de los pianistas y encontró que bombean menos sangre a la zona del cerebro asociada a las habilidades motoras finas. Menos sangre significa menos energía necesaria para concentrarse.

 

Extracto traducido. Puede leer el original en:

https://mic.com/articles/91329/science-shows-how-piano-players-brains-are-actually-different-from-everybody-elses#.N2hlsfBaJ